A dos meses de haber solicitado licencia como gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya permanece alejado de la vida pública, sin encabezar actos oficiales ni realizar apariciones públicas, mientras continúan las investigaciones en su contra y el estado es gobernado de manera interina.
El mandatario solicitó separarse temporalmente del cargo luego de que autoridades de Estados Unidos lo señalaran dentro de una investigación relacionada con presuntos vínculos con el narcotráfico. Desde entonces, su única comunicación pública ha sido mediante mensajes en redes sociales, en los que informó que comparecería ante las autoridades correspondientes.
Durante este periodo, la administración estatal ha sido encabezada por la gobernadora interina Yeraldine Bonilla, quien ha asumido las funciones del Poder Ejecutivo mientras Rocha Moya permanece con licencia. La mandataria ha evitado emitir declaraciones sobre la situación jurídica de su antecesor y ha señalado que el gobierno continúa operando con normalidad.
En días recientes, también se dio a conocer el nacimiento de la segunda hija de Bonilla, motivo por el que se ausentará temporalmente de algunas actividades oficiales, aunque aseguró que la administración estatal mantendrá la continuidad de sus funciones.
El caso de Rocha Moya se desarrolla en medio de una investigación que también involucra a exfuncionarios de su administración, señalados por presuntos delitos relacionados con delincuencia organizada y narcotráfico. Las autoridades federales mantienen abiertas las indagatorias para determinar las responsabilidades correspondientes.
Mientras tanto, la situación política en Sinaloa continúa bajo observación, en espera de que se definan tanto el proceso legal del exgobernador como el futuro de la administración estatal.



