EL PRI VUELVE A MOSTRAR MÚSCULO

La visita de Alejandro Moreno Cárdenas a Chihuahua no fue una visita más de un dirigente nacional. El presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI llegó al estado para encabezar un encuentro con la militancia priista y tomar protesta a los nuevos Defensores de México, una estructura que el tricolor busca convertir en pieza importante de su organización territorial rumbo a 2027.

Y si algo quiso dejar claro el encuentro es que el PRI pretende demostrar que todavía tiene estructura, organización y capacidad de movilización.

El auditorio del PRI estatal lució abarrotado. Militantes provenientes de distintas regiones del estado se dieron cita y mandaron un mensaje que difícilmente puede pasar desapercibido para propios y extraños: el priismo chihuahuense quiere dar la batalla.

Pero más allá de la fotografía, los aplausos y los discursos partidistas, el verdadero reto comienza cuando se apagan las luces del auditorio.

Los Defensores de México tendrán que demostrar su utilidad en territorio: calles, colonias, comunidades y seccionales. Ahí donde realmente se construyen —o se pierden— las elecciones.

Alejandro Moreno llamó a la militancia a estar en territorio, escuchar a la gente y trabajar cerca de la ciudadanía.

Y ahí está precisamente la prueba para el PRI: convertir la militancia reunida en un auditorio en una estructura permanente, organizada y, sobre todo, competitiva.

Porque una cosa es llenar un auditorio y otra, bastante distinta, llenar las urnas.

El PRI sabe que para 2027 no alcanzará con la nostalgia de aquellos años en los que fue el partido dominante. Necesita organización, unidad, buenos candidatos y una estrategia capaz de conectar con una ciudadanía mucho más exigente.

El primer mensaje, sin embargo, quedó sobre la mesa: el PRI sigue vivo y quiere competir.

Ahora falta saber hasta dónde le alcanza.

PRI-PAN: ¿EL REGRESO DE UNA ALIANZA QUE PARECÍA IMPOSIBLE?

Pero quizá el mensaje políticamente más interesante de la visita de Alejandro Moreno estuvo en otro lado.

El dirigente nacional priista abrió nuevamente la puerta a la construcción de alianzas y coaliciones para enfrentar a Morena en Chihuahua y dejó sobre la mesa la posibilidad de un acercamiento con la gobernadora Maru Campos.

Y ahí, compadres, comienza verdaderamente a moverse el tablero de 2027.

Durante meses, la relación entre PRI y PAN a nivel nacional parecía caminar hacia el divorcio político. Pero una cosa son los discursos nacionales y otra las matemáticas electorales de cada estado.

Y Chihuahua podría convertirse en uno de esos lugares donde la calculadora termine pesando más que los agravios.

La pregunta ya no es únicamente si PRI y PAN quieren volver a competir juntos.

La verdadera pregunta es si pueden darse el lujo de competir separados.

Para Acción Nacional, conservar el Gobierno del Estado será la madre de todas las batallas. Para el PRI, recuperar espacios de mayor peso dependerá de su capacidad para crecer por cuenta propia y, eventualmente, negociar desde una posición competitiva.

Y ambos tienen enfrente al mismo adversario: Morena.

Por eso, que nadie se sorprenda si durante los próximos meses comienzan las llamadas, los cafés, las reuniones discretas y los mensajes públicos cuidadosamente calculados.

En política, las alianzas que hoy parecen imposibles mañana pueden convertirse en necesarias.

Un eventual frente opositor amplio —que incluso busque incorporar perfiles ciudadanos— podría terminar convirtiéndose en uno de los grandes temas rumbo a 2027.

Eso sí: una eventual alianza no estará exenta de dificultades. Llegado el momento habrá que discutir candidaturas, municipios, distritos y espacios de representación.

Porque todos quieren alianza… hasta que llega la hora de repartir las candidaturas.

Por eso, cualquier eventual encuentro entre Alejandro Moreno y Maru Campos será observado con lupa.

En política pocas reuniones son casuales cuando una elección empieza a aparecer en el horizonte.

Y detrás de un saludo, una fotografía o una conversación puede comenzar a dibujarse algo mucho más grande:

el mapa de la oposición rumbo a 2027.

MORENA: LA BATALLA QUE PUEDE DEJAR HERIDAS

Mientras el PRI intenta reorganizarse y el PAN calcula sus próximos movimientos, Morena enfrenta una batalla diferente.

La suya está dentro de casa.

Conforme se acerquen las definiciones rumbo a 2027, crecerá también la disputa por encabezar el proyecto político de Morena para buscar el Gobierno del Estado.

Y en el centro de prácticamente todas las quinielas aparecen dos nombres:

Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar.

No son solamente dos aspirantes. Representan proyectos, estructuras y grupos políticos distintos que llevan tiempo moviendo sus piezas.

Andrea Chávez representa juventud, exposición nacional y un proyecto político que ha ganado presencia dentro del movimiento.

Cruz Pérez Cuéllar tiene otra carta que en política pesa —y mucho—: territorio.

Ciudad Juárez concentra una enorme cantidad de votos y el alcalde cuenta además con experiencia electoral, administrativa y una estructura política propia construida durante años.

Así que la batalla no será solamente entre Andrea y Cruz.

Será entre dos proyectos, dos grupos y dos rutas distintas para intentar conquistar Chihuahua en 2027.

Y precisamente ahí aparece el verdadero peligro para Morena.

No quién gane.

Sino cómo pierde el otro.

Porque los procesos internos dejan ganadores, pero también pueden dejar heridas, resentimientos, operadores desplazados y estructuras que después no necesariamente salen a tocar puertas con el mismo entusiasmo.

La historia política está llena de partidos que llegaron fuertes a una elección y terminaron debilitándose desde adentro.

Morena tendrá que demostrar que puede procesar la competencia entre los grupos que respaldan a Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar sin convertir la definición de una candidatura en una fractura.

Porque mientras unos comienzan a sacar la calculadora para construir alianzas, otros tendrán que cuidar que la lucha por la candidatura no termine dividiendo aquello que pretenden conquistar.

Y todavía falta mucho para 2027.

Pero las piezas ya comenzaron a moverse.

Unos reorganizan su ejército. Otros empiezan a buscar aliados. Y otros tendrán que evitar que la batalla interna deje más heridos que vencedores.

Ahí está el dato.

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