La política no espera: Espectaculares, Fundadores y alianzas rumbo al 2027

El reloj político en Chihuahua avanza mucho más rápido que el calendario electoral. Aunque las campañas todavía parecen lejanas, los movimientos de los principales actores dejan claro que la contienda por la gubernatura de 2027 ya comenzó. Esta semana tres hechos permiten leer con mayor claridad el momento político que vive el estado: el debate sobre el financiamiento de la propaganda anticipada, la disputa interna en Morena y las señales de desgaste en la estrategia territorial del PAN.

El primer tema pone sobre la mesa una pregunta que miles de chihuahuenses también se hacen al recorrer las calles del estado: ¿quién está pagando la enorme cantidad de espectaculares con promoción política que han aparecido en distintos municipios?

El diputado federal del PRI, Alejandro Domínguez, anunció que solicitará una investigación para conocer el origen de los recursos destinados a esta publicidad, al advertir que los costos de producción, renta e instalación representan inversiones millonarias que no pueden pasar inadvertidas. La exigencia no es menor. En un sistema democrático, la transparencia sobre el financiamiento de la promoción política no debería depender del partido al que pertenezca el beneficiario, sino de la obligación de garantizar equidad en la competencia electoral.

El debate trasciende el caso específico de uno u otro actor político. Si la legislación establece reglas sobre actos anticipados de campaña y sobre el origen de los recursos utilizados para promover aspiraciones personales, las autoridades electorales deben actuar con el mismo rigor frente a cualquier fuerza política. La opacidad en el financiamiento de la propaganda termina generando una percepción de inequidad que erosiona la confianza ciudadana y deja abierta la sospecha de que existen campañas adelantadas con recursos cuyo origen merece ser esclarecido.

El segundo movimiento ocurre dentro de Morena, donde la competencia por la candidatura al Gobierno del Estado comienza a intensificarse. La reciente reunión del alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, con fundadores históricos de Morena en Chihuahua fue interpretada por diversos analistas como un mensaje de fortalecimiento político y territorial, en un momento en que mantiene una disputa interna con la senadora Andrea Chávez por el liderazgo rumbo al proceso de 2027.

Más allá del encuentro, el mensaje resulta significativo. En Morena no solamente cuentan las encuestas; también pesan las estructuras, la operación territorial y el respaldo de quienes construyeron el movimiento desde sus primeros años. Cruz parece haber entendido que la legitimidad interna no se obtiene únicamente con presencia mediática o posicionamiento nacional, sino también consolidando relaciones con la militancia fundadora del partido.

Andrea Chávez mantiene una presencia nacional importante y conserva un alto nivel de exposición pública. Sin embargo, la política sigue siendo un ejercicio de construcción territorial, de alianzas internas y de negociación permanente. La competencia entre ambos apenas comienza, pero cada movimiento empieza a inclinar la balanza dentro de un partido donde la unidad todavía enfrenta importantes tensiones.

Mientras Morena libra su propia disputa, en la oposición también aparecen interrogantes. Acción Nacional gobierna Chihuahua y mantiene una de las administraciones estatales más relevantes del país; sin embargo, la percepción de varios actores políticos es que el partido atraviesa un periodo de baja operación territorial.

La ausencia temporal del alcalde Marco Bonilla por vacaciones coincidió con una etapa en la que el PAN ha mostrado poca presencia política en diversos municipios, dejando espacios que otros partidos buscan ocupar. Gobernar representa una ventaja, pero la experiencia electoral demuestra que administrar no sustituye la construcción política permanente.

El reto para el panismo consiste en definir si enfrentará solo la elección de 2027 o si buscará construir una alianza amplia que le permita conservar el Gobierno del Estado. La historia reciente demuestra que Chihuahua ha sido un estado donde las coaliciones competitivas suelen marcar diferencias importantes en los resultados electorales. Pensar que la fuerza institucional será suficiente podría convertirse en un error estratégico si no existe trabajo político constante en territorio.

La política no concede pausas. Mientras unos cuestionan el origen del dinero que financia la promoción anticipada, otros fortalecen estructuras internas y algunos parecen confiar en que el tiempo jugará a su favor. Pero el 2027 no se ganará únicamente con imagen, discursos o encuestas. Se construirá con organización, presencia territorial, capacidad de sumar aliados y, sobre todo, con la confianza de una ciudadanía cada vez más exigente.

Porque, al final, las elecciones no las define quien aparece primero en un espectacular, sino quien llega mejor preparado al momento de pedir el voto.

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