El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aceptó la invitación de su homólogo francés, Emmanuel Macron, para participar en una cena oficial en el Palacio de Versalles al término de la cumbre del Grupo de los Siete (G7), que se celebra en Francia.
El encuentro tendrá un fuerte simbolismo histórico, ya que se realizará en el lugar donde en 1783 se firmó el Tratado de París, acuerdo que reconoció la independencia de Estados Unidos tras la Guerra de Independencia.
La cena servirá como acto de clausura de la reunión de líderes del G7, integrada por Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Japón y Canadá. La presencia de Trump en el evento despeja las dudas sobre una posible salida anticipada, como ocurrió en una edición anterior celebrada en Canadá debido a tensiones internacionales.
La invitación de Macron llega en un contexto marcado por los recientes acontecimientos en Medio Oriente, tema que ha ocupado buena parte de las discusiones entre los mandatarios durante la cumbre.
Autoridades francesas destacaron que Versalles representa un símbolo de la histórica relación entre Francia y Estados Unidos. Recordaron además que el apoyo francés fue determinante para la independencia estadounidense y que el Tratado de París consolidó oficialmente el fin del conflicto con Gran Bretaña.
Durante la reunión también se han abordado temas de seguridad internacional, economía global y el conflicto entre Rusia y Ucrania. En este último asunto, se prevé que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, participe en algunas actividades paralelas para sostener encuentros con líderes occidentales.
Fuentes diplomáticas señalaron que Francia busca que la cumbre concluya con acuerdos concretos y un mensaje de unidad entre las principales economías del mundo frente a los desafíos internacionales actuales.



